Los estilos de vida de los individuos actualmente, afectan severamente su salud, posibilitando la aparición de enfermedades cardíacas, sobre todo la hipertensión arterial en los jóvenes. Por eso, el enfermero, formado en un curso de enfermería cardiovascular, aparece como un agente de cambio debido a que cuenta con los conocimientos y habilidades indispensables para promocionar formas de vida saludable.
La vida agitada, las costumbres alimentarias inadecuadas, el cansancio, la obesidad y el sedentarismo, son factores que se encuentran presentes en la época que vivimos y, concretamente, promueven la aparición precoz de enfermedades cardíacas y la muerte prematura de los individuos.
Se requiere que el enfermero o enfermera realice una valoración exhaustiva previa de las personas y sus familias, sus riesgos, sus posibilidades para posteriormente determinar en conjunto las acciones y cuidados proclives a cumplir la meta de mejorar su calidad de vida y salud.
La relevancia de la presión arterial reside en que es uno de los factores que más incrementan el riesgo cardíaco. El papel del personal de enfermería es fundamental en el diagnóstico del paciente hipertenso, en el abordaje multifactorial de dicho factor de riesgo, en la anamnesis de los efectos secundarios del tratamiento farmacológico y en la formación sanitaria para transformar las costumbres del estilo de vida.
La Hipertensión Arterial afecta a un 20por ciento de la población del mundo mayor de 20 años y es actualmente la afección cardiovascular más común y supone un gran factor de riesgo para la patología coronaria, ya que provoca una lesión mecánica del endotelio coronario que producirá un aumento de permeabilidad, provocando una demanda mayor de oxígeno, lo que suscita una angina de pecho.
De allí la importancia de la concientización de los individuos a través de la educación para la salud y la promoción de hábitos adecuados de vida, puesto que serán los que facilitarán la prolongación de la vida de las personas y la calidad de la misma, reduciendo los factores de riesgo y los desencadenantes de las afecciones cardiovasculares, lo cual supone una disminución de la mortalidad de jóvenes por enfermedades cardiovasculares.
